Lo que REALMENTE necesitas para acelerar tu metabolismo

Más que una “dieta”, la Dieta Flexible es un estilo de vida que te ayuda a entender el verdadero balance en la alimentación. Luego de más de 6 años aplicándola, podemos asegurarte que es algo totalmente sostenible en el tiempo
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Mucho se dice y se recomienda acerca de cómo acelerar el metabolismo, que va desde comer cierto tipo de alimentos (como los batidos verdes, la avena, la linaza), tés o infusiones (como el té verde, el café), hasta inclusive comer cada 3 horas. La verdad es que nada de esto tiene un impacto significativo en la aceleración del metabolismo. 

Si bien, puede ayudar, no es el factor principal.  Es por eso que, para lograr un metabolismo más eficiente, primero debemos comenzar tomando en cuenta lo más importante: lo MACRO: hormonas en balance + buena masa muscular + actividad física diaria, y luego lo MICRO: café, té, suplementos, superfoods, etc.

Lo macro es prioridad y lo micro es un complemento.

¿Para qué quiero tener un metabolismo acelerado? Pues, generalmente, por la
libertad de poder comer más sin que esto se traduzca en una ganancia de grasa
corporal inmediata. Lo que realmente queremos es comer con la tranquilidad de
que nuestro cuerpo sabrá hacer uso de esa gasolina, en lugar de almacenarla
siempre como grasa.

 

Para acelerar nuestro metabolismo, existen tres factores importantes que deben estar en regla

 

1. HORMONAS BALANCEADAS

Estas son, las hormonas sexuales, los estrógenos, la progesterona, la testosterona, hormonas hipotalámicas, la glándula tiroides, la Leptina. Un desbalance en cualquiera de estas hormonas, como por ejemplo, tener la Leptina muy baja, o poca producción de T3, o pocos estrógenos, tener menopausia o sufrir de amenorrea hipotalámica, puede, sin duda alguna, ocasionar un metabolismo menos eficiente.

Lo ideal es realizarte los estudios necesarios para saber cómo están estas hormonas, y en caso de que algunos valores estén «off», ir al problema raíz y buscar solucionarlos de la forma más inteligente y estratégica posible. Una recomendación que te damos es que no te conformes con pastillas anticonceptivas para solucionar de lleno tus hormonas, sé curiosa e indaga un poco más acerca del porqué y el cómo de tu condición. Puede haber otras maneras menos agresivas y más convenientes para ti.

Si nos enfocamos en el balance hormonal, podríamos quedarnos horas hablando sobre todos los detalles a tomar en cuenta para que exista tal balance. 

Sin embargo, mencionaremos aquellos que consideramos más importantes:

Buena ingesta calórica: evita dietas de pérdida de grasa muy bajas en calorías o dietas de volumen muy altas en calorías por mucho tiempo.
Una actividad física que maneje lo mejor posible el estrés físico y psicológico.
Entrenar en exceso no es bueno.
Descanso suficiente tanto de sueño como de entrenamiento (diríamos que es uno de los más importantes).
Consume suficientes vitaminas y minerales. Si tu alimentación es variada y balanceada, podrás conseguir las mayoría de las vitaminas y nutrientes que
necesitas. Sin embargo, hay casos en dónde la suplementación puede ayudar mucho. Uno de los que más recomendamos es el magnesio porque es un mineral importante que casi no se consume y es indispensable para un mejor descanso.
– Un ciclo menstrual regular: que con un buen plan de alimentación, algunos suplementos y un meticuloso manejo del estrés físico y emocional, es posible conseguir.

 

2. TENER UN BUEN PORCENTAJE DE MASA MUSCULAR:

El músculo es un tejido activo que gasta calorías aún en estado de reposo. Si un gran porcentaje de tu peso es de masa muscular, tu metabolismo (Tasa Metabólica Basal) será más «acelerado».

Pero cuidado, que muchas veces por querer tener más y más músculos sin descansar ni nutrirnos lo suficiente, ocasionamos desbalances hormonales grandes y, en lugar de «acelerar» el metabolismo, hacemos todo lo contrario.
Para lograr este buen porcentaje de masa muscular, es necesario entrenar con intensidad, variando los estímulos y dejando que el cuerpo se recupere. Aquí, la
«magia» la haces poniendo corazón a las rutinas de entrenamiento y respetando el descanso. Se puede  entrenar pesado y/o liviano, siempre y cuando se llegue al fallo muscular (esto significa, que no puedas hacer ni una repetición más) al menos en la mayoría de las series.

 

3. TENER UN RITMO DE VIDA ACTIVO:

Con esto nos referimos a hacer cosas de forma espontánea, que disfrutes y que a su vez pueda generarte un gasto calórico adicional. Por ejemplo, pasear a tus
perros por más tiempo; hacer caminatas de media tarde o tempranito en la
mañana escuchando tu música favorita; ir a sesiones de baile algunos días a la semana; aprovechar los sábados y domingos para subir una montaña; bailar; ir a un parque; jugar raquetas de playa…También podrías establecer una cierta cantidad de pasos diarios y buscar cumplirlos la mayoría de los días. En otras palabras, ¡aprovecha tu cuerpo, tu energía y tu salud!

Conclusión: para acelerar tu metabolismo, procura que tu plan de alimentación y
entrenamiento estén enfocados en mantener tus hormonas lo más balanceadas
posible, proteger y crear tu masa muscular y tener un ritmo de vida activo. El  resto, son pequeños detalles.

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