Dieta Inversa: Comer más sin engordar

Más que una “dieta”, la Dieta Flexible es un estilo de vida que te ayuda a entender el verdadero balance en la alimentación. Luego de más de 6 años aplicándola, podemos asegurarte que es algo totalmente sostenible en el tiempo
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En TODO proceso de pérdida de grasa, llega un punto donde aun comiendo extremadamente poco y haciendo una cantidad de ejercicio que te deja muy fatigado(a), no logras seguir perdiendo grasa. Te estancaste por completo, sientes que lo has dado todo, pero aún no es suficiente. La única forma que tienes de seguir viendo resultados, es que consumas menos calorías o hagas aún más ejercicio, cosa que ya es imposible. Cuando se llega a este punto, consideramos que no hay otra vía que la de comenzar un proceso de DIETA INVERSA.

Muchas de nuestras asesorías son basadas en Dieta Inversa, que (aunque parezca un término muy complicado) consiste en ir incrementando poco a poco la cantidad de calorías que consumes, de manera que afecte lo menor posible a tu cuerpo.

¿Cómo saber cuándo una persona necesita Dieta Inversa?

  1. Ha estado consumiendo muy pocas calorías desde hace varios meses o de forma permanente.
  2. Debido a tanta restricción calórica, suele tener atracones de vez en cuando.
  3. A pesar de que come, nada le sacia debido a que desarrolló un ambiente hormonal que le incita a comer cada vez más.
  4. Presenta mareos, bajas de tensión, debilidad o fatiga al realizar cualquier actividad.
  5. Presenta amenorrea hipotalámica (ausencia de menstruación).
  6. Suele caer en el círculo vicioso basado en restricción-atracón-restricción.
  7. Presenta un sistema nervioso estresado, una vida desbalanceada y poco “divertida”.

Una persona en este contexto que desee perder grasa, será prácticamente misión imposible.

¿Cómo detenemos los atracones? ¿Cómo volvemos a balancear las hormonas? ¿Cómo hacemos para que tenga una mejor relación con los alimentos? Comer menos no es una opción. COMER MÁS sí lo es.

Supongamos que tu cuerpo necesita todos los días 1.500 calorías de TMB (Tasa Metabólico Basal) para digerir, circular la sangre, pensar, menstruar, respirar y realizar cualquier función vital. Si consumes menos de eso, tu cuerpo se va a sentir «amenazado» porque no está contando con la cantidad de energía que necesita para realizar sus funciones diarias. Entonces, lo que hará (por supervivencia) es desactivar algunas funciones para así gastar menos calorías, o activar otras para hacerte comer más. 

Ahí es cuando dejas de menstruar, comienzas a dormir todo el día, tu temperatura corporal disminuye, te cuesta recuperarte de los entrenos, te mueves menos por el mismo cansancio (disminuye tu NEAT), se incrementa mucho tu hambre y ansiedad, tienes atracones y, por lo tanto, se detiene la pérdida de grasa porque tu cuerpo ha comenzado a quemar menos calorías que antes.

Una vez estando en esta situación, es tiempo de hacer dieta inversa. Consiste en aumentar de 50 a 100 calorías semanales (de carbohidratos y grasas preferiblemente) hasta llegar a tus calorías de mantenimiento. Es por eso que es un proceso MUY lento. Generalmente, una persona promedio se demora de unas 10 a 14 semanas en llegar a sus calorías de mantenimiento.

En la mayoría de los casos, los resultados de la dieta inversa no son tan notorios físicamente. Hay quienes aumentan un poco de peso (nada drástico), hay quienes pierden peso, y hay quienes simplemente se mantienen. Todo va a depender de qué tanta restricción hubo previamente, del metabolismo, ambiente hormonal y de qué tan rápido se van aumentando las calorías. 

Una vez se logra ese balance físico, mental y emocional necesario después de la Dieta Inversa,  entonces la persona está lista para comenzar de nuevo un proceso de pérdida de grasa, esta vez con mucha más responsabilidad y disfrute.

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